Cómo usar un desfibrilador: los pasos a seguir
Redactado por Cyrille GAGNAIRE, France Défibrillateur. Publicado el 23 de septiembre de 2026.

Ante una parada cardiaca, los primeros minutos determinan las posibilidades de supervivencia de la víctima. El desfibrilador externo automático (DEA, en español desfibrilador externo automático) guía al testigo con instrucciones de voz de principio a fin, sin necesitar conocimientos médicos. Este artículo detalla cada gesto: reconocer la situación, avisar a los servicios de emergencia, iniciar el masaje cardiaco, colocar los electrodos y usar el aparato hasta la llegada de los equipos de socorro.
Reconocer la parada cardiaca y dar la alerta
Una persona en parada cardiaca pierde el conocimiento de forma brusca y no reacciona ni a la voz ni al tacto. Su respiración se detiene o se vuelve anormal, a veces con boqueadas espaciadas que no deben tranquilizar. Ante estos dos signos juntos, hay que llamar de inmediato a los servicios de emergencia y activar el altavoz del teléfono para tener las manos libres.
El operador del centro de emergencias guía entonces los siguientes pasos, confirma la situación y envía un equipo mientras los gestos comienzan en el lugar. Conviene indicar la dirección exacta, un punto de referencia y la presencia de un desfibrilador cercano, sin por ello retrasar el inicio del masaje cardiaco.
Comenzar el masaje cardiaco sin esperar
Mientras un testigo va a buscar el desfibrilador más cercano, otro inicia el masaje cardiaco sin demora, sobre una superficie firme y con el torso descubierto. Las manos en el centro del pecho, los brazos extendidos, hay que comprimir con fuerza y rapidez, a un ritmo cercano a cien compresiones por minuto, dejando que el pecho se eleve por completo entre cada compresión.
Este masaje mantiene una circulación mínima hacia el cerebro y el corazón incluso antes de conectar el aparato. Solo debe interrumpirse el tiempo estrictamente necesario para colocar los electrodos o dejar que el desfibrilador analice el ritmo cardiaco.

Encender el desfibrilador y seguir sus instrucciones
En cuanto llega el aparato, hay que encenderlo, ya sea pulsando el botón de encendido o simplemente abriendo su tapa, según el modelo. Una voz guía entonces cada paso sin interrupción, desde desempaquetar los electrodos hasta la propia descarga. Basta con escuchar las indicaciones y ejecutarlas en orden, sin intentar adelantarse ni saltarse ningún paso.
El masaje cardiaco continúa hasta que el aparato pide expresamente detenerse para pegar los electrodos. Un segundo testigo puede preparar el torso de la víctima mientras el primero sigue con las compresiones.
Colocar correctamente los electrodos
Los electrodos se pegan sobre la piel desnuda y seca de la víctima, uno bajo la clavícula derecha y el otro en el costado izquierdo del pecho, bajo la axila, tal como indican los pictogramas impresos en ellos. Hay que retirar las joyas metálicas y los parches medicamentosos situados bajo su ubicación, secar la piel si está mojada y afeitar un pecho muy velludo con la maquinilla incluida en el maletín.
Un electrodo nunca debe cubrir el bulto de un marcapasos visible bajo la piel: se coloca a unos centímetros de él en lugar de encima. En el caso de las mujeres, el electrodo izquierdo se desliza debajo del pecho en lugar de sobre él, para mantener un buen contacto con la piel.
Dejar que el aparato analice y administre la descarga
Una vez colocados los electrodos, el desfibrilador pide no tocar a la víctima mientras analiza su ritmo cardiaco. Este análisis dura unos diez segundos y requiere ausencia total de movimiento alrededor del cuerpo, de lo contrario la medición puede resultar imprecisa y el aparato la repite.
Si es necesaria una descarga, un aparato semiautomático pide pulsar un botón intermitente, mientras que un modelo totalmente automático la administra por sí solo tras avisar en voz alta a los presentes de que se aparten. En ambos casos, nadie debe tocar a la víctima en el momento exacto de la descarga.
¿Qué hacer ante un niño, el agua o el metal?
En niños menores de ocho años o de menos de veinticinco kilos, los electrodos pediátricos reducen la intensidad de la descarga; a falta de ese juego específico, los electrodos de adulto sirven como último recurso, sin superponerlos nunca uno sobre otro. Si la víctima está en el agua o tendida sobre una superficie mojada, hay que sacarla o secar la zona antes de pegar los electrodos, ya que el agua conduce la electricidad.
Asimismo, conviene alejar a la víctima de un suelo o superficie metálica siempre que sea posible, sin retrasar por ello los gestos de rescate. El embarazo no constituye en ningún caso una contraindicación para usar el desfibrilador.
Continuar la reanimación tras la descarga
Se haya administrado o no una descarga, el masaje cardiaco se reanuda en cuanto el aparato lo permite, siguiendo un ciclo de treinta compresiones por dos insuflaciones si el testigo sabe practicarlas, o mediante compresiones continuas en caso contrario. El desfibrilador vuelve a analizar el ritmo cada dos minutos aproximadamente y guía cada reinicio con instrucciones de voz.
Estos gestos continúan sin interrupción hasta que la víctima recupera la conciencia y respira con normalidad, o hasta que los equipos de socorro se hacen cargo por completo en el lugar. Los electrodos permanecen pegados y el aparato encendido durante todo ese tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta formación para usar un desfibrilador?
No, la ley permite a cualquier persona, incluso sin formación, usar un desfibrilador externo automático en una víctima de parada cardiaca. El aparato guía cada paso con instrucciones de voz y no administra una descarga salvo que el ritmo cardiaco la justifique. Una formación en primeros auxilios sigue siendo útil para ganar seguridad y rapidez, pero no es un requisito legal para actuar.
¿Se puede equivocar uno al usar el desfibrilador?
El aparato analiza por sí mismo el ritmo cardiaco de la víctima y solo administra una descarga si detecta una alteración que lo justifique. Por tanto, es imposible descargar a una persona cuyo corazón late con normalidad. El principal riesgo sigue siendo perder tiempo dudando o colocar mal los electrodos, dos puntos que la guía de voz corrige en cada paso.
¿Qué hacer si la víctima lleva un marcapasos?
La presencia de un marcapasos no contraindica el uso del desfibrilador. Basta con localizar el pequeño bulto bajo la piel, generalmente bajo la clavícula, y pegar el electrodo a unos centímetros de ese dispositivo en lugar de directamente encima. El resto del procedimiento, aviso, masaje y análisis, sigue siendo exactamente el mismo.
¿Se puede usar un desfibrilador al aire libre o bajo la lluvia?
Sí, un desfibrilador externo automático puede usarse en exteriores, incluso con lluvia ligera, siempre que se seque la piel de la víctima antes de colocar los electrodos. Conviene evitar su uso mientras la víctima esté sumergida o tendida en un charco importante, y trasladarla antes a una superficie seca y resguardada.
¿Cuánto dura el análisis antes de una posible descarga?
El análisis del ritmo cardiaco dura generalmente unos diez segundos, durante los cuales nadie debe tocar a la víctima para no alterar la medición. Esta breve pausa solo interrumpe brevemente el masaje cardiaco, que se reanuda en cuanto el aparato lo indica, se haya administrado o no una descarga.
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