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Paro cardíaco en mujeres: señales poco reconocidas

Redactado por Cyrille GAGNAIRE, France Défibrillateur. Publicado el 25 de septiembre de 2026.

En Francia se producen cada año unos 50.000 paros cardíacos, y las mujeres los sufren casi con la misma frecuencia que los hombres. Sin embargo, sus síntomas se ignoran con más frecuencia, atribuidos a la ansiedad o al cansancio, lo que retrasa la llamada a los servicios de emergencia y el uso del desfibrilador. Esta guía explica por qué el diagnóstico tarda más en las mujeres, por qué los gestos de primeros auxilios siguen siendo exactamente los mismos, y cómo un desfibrilador externo automático (DEA) funciona igual sin distinción de sexo ni edad.

Señales que no siempre parecen un infarto

La imagen clásica del paro cardíaco es un dolor brusco y opresivo en el centro del pecho que dobla a la persona en dos. En muchas mujeres, el episodio se manifiesta de forma distinta: una molestia difusa en la espalda, entre los omóplatos, dolor en la mandíbula o en el brazo izquierdo, falta de aire repentina sin dolor marcado, náuseas o un cansancio intenso que aparece en cuestión de minutos.

Estas señales, menos llamativas que un dolor torácico clásico, se atribuyen con frecuencia al estrés, a una indigestión o a una crisis de ansiedad, incluso por parte de las propias mujeres que las sufren. El tiempo perdido dudando antes de llamar a emergencias reduce directamente las posibilidades de supervivencia, ya que cada minuto sin desfibrilación las reduce en torno a un 10 %.

¿Por qué el diagnóstico tarda más en las mujeres?

Se combinan varios factores. Los síntomas atípicos no siempre encajan con la imagen colectiva del infarto, lo que retrasa la toma de conciencia tanto de la propia persona como de quienes la rodean. Una molestia difusa se atribuye más fácilmente al cansancio o al estrés que un dolor intenso en el centro del pecho, y esa duda hace perder un tiempo precioso antes de llamar a emergencias.

Este retraso se traduce directamente en una espera más larga antes de dar la alerta y comenzar los primeros auxilios. En el paro cardíaco, la rapidez importa más que cualquier otra cosa: iniciar el masaje pronto y desfibrilar pronto cambia directamente el resultado, sea cual sea el sexo de la víctima.

Los gestos de primeros auxilios no cambian según el sexo de la víctima

Ante una persona inconsciente que no respira con normalidad, la actuación es idéntica para un hombre y para una mujer: llamar a los servicios de emergencia, iniciar el masaje cardíaco de inmediato y pedir el desfibrilador más cercano. No es necesario adaptar el masaje ni su frecuencia según el sexo de la víctima.

La única duda que a veces persiste es la colocación de los electrodos en el pecho de una mujer. Sin embargo, hay que descubrir el torso sin esperar, retirar un sujetador con aros si dificulta el contacto de los electrodos, y secar rápidamente la piel si es necesario. Este paso nunca debe retrasarse por pudor: el aparato solo puede analizar el ritmo cardíaco y decidir una descarga si los electrodos están colocados directamente sobre la piel.

El desfibrilador analiza el corazón, no el perfil de la víctima

Un desfibrilador externo automático (DEA) mide la actividad eléctrica del corazón en cuanto se colocan los electrodos y decide por sí mismo si es necesaria una descarga. Nunca administra una descarga a una persona cuyo corazón late con normalidad, lo que hace su uso seguro incluso para un testigo sin formación, tanto en una mujer como en un hombre, un adolescente o una persona mayor.

Los aparatos instalados en establecimientos abiertos al público incluyen electrodos para adultos y, a menudo, un juego de electrodos pediátricos para niños. En cambio, no existe ninguna diferencia de material según el sexo: los mismos electrodos y el mismo aparato sirven para cualquier víctima adulta.

Sensibilizar para reducir el retraso en dar la alerta

En una empresa, una administración local o una asociación, las sesiones de sensibilización a los primeros auxilios ganan al mencionar explícitamente estas señales menos conocidas: molestia en la espalda o la mandíbula, falta de aire repentina, cansancio intenso e inexplicable. Nombrar estas señales durante una formación ayuda al personal y al público a reaccionar más rápido, en lugar de esperar el dolor torácico clásico que no siempre aparece.

Esta sensibilización complementa la instalación de un desfibrilador accesible y bien señalizado: un aparato bien colocado no sirve de nada si nadie se atreve a usarlo a tiempo, por no haber reconocido las señales que preceden al paro cardíaco.

Preguntas frecuentes

¿Corren las mujeres más riesgo de sufrir un paro cardíaco que los hombres?

El riesgo global sigue siendo elevado para ambos sexos, y una parte importante de los 50.000 paros cardíacos que se registran cada año en Francia afecta a mujeres. La verdadera diferencia está en reconocer las señales de alerta, a menudo menos típicas que en los hombres, lo que retrasa la alerta y la atención.

¿Hay que dudar en descubrir el pecho de una mujer para colocar los electrodos del desfibrilador?

No, este paso nunca debe retrasarse. Los electrodos deben colocarse directamente sobre la piel desnuda, retirando un sujetador con aros si dificulta el contacto. Sin este paso, el aparato no puede analizar correctamente el ritmo cardíaco ni decidir una descarga, lo que pone en riesgo a la víctima.

¿Son realmente distintos los síntomas del paro cardíaco en las mujeres?

Pueden serlo. Una molestia difusa en la espalda o la mandíbula, falta de aire repentina, náuseas o un cansancio intenso sustituyen a veces al dolor torácico clásico. Estas señales, menos reconocidas, se atribuyen a menudo erróneamente al estrés o al cansancio, lo que retrasa la llamada a emergencias.

¿Puede el desfibrilador administrar una descarga por error si se usa mal?

No. El aparato analiza continuamente el ritmo cardíaco una vez colocados los electrodos y solo propone una descarga si detecta una alteración grave que requiere desfibrilación. Ante un corazón que late con normalidad, no se administra ninguna descarga, sea cual sea el perfil de la persona a la que se le colocan los electrodos.

¿Cómo sensibilizar al personal sobre estas señales específicas en la empresa?

Una formación en primeros auxilios o una simple sesión de sensibilización puede incluir estos síntomas atípicos junto al masaje cardíaco y el uso del desfibrilador. Repetir estas señales menos conocidas ayuda al personal a reaccionar sin esperar el dolor torácico clásico, que no siempre aparece.

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