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Desfibrilador en aeropuerto: obligaciones y buenas prácticas

Redactado por Cyrille GAGNAIRE, France Défibrillateur. Publicado el 17 de septiembre de 2026.

Un aeropuerto reúne bajo un mismo techo a pasajeros con prisa, largas colas y personal que trabaja por turnos en superficies muy amplias. Cada año se producen en Francia unas 50.000 paradas cardiacas, y cada minuto sin desfibrilación reduce las probabilidades de supervivencia en torno a un 10 por ciento. En una terminal donde dos puntos pueden estar separados por cientos de metros, la ubicación de los desfibriladores se convierte en una cuestión especialmente urgente.

Un establecimiento con afluencia de público muy elevada

Una terminal aeroportuaria es un establecimiento que recibe público (ERP, por sus siglas en francés), generalmente clasificado en la categoría más alta debido al número de personas que acoge simultáneamente, pasajeros, acompañantes, personal de las aerolíneas y contratistas. La ley francesa 2018-527 y su decreto de aplicación 2018-1186 exigen que los establecimientos de categorías 1 a 3 cuenten con un desfibrilador externo automático (DEA, en francés DAE) desde el 1 de enero de 2020.

Esta obligación abarca los espacios abiertos al público: vestíbulos de facturación, controles de seguridad, salas de embarque, tiendas y restauración. No exime al operador de considerar también las zonas reservadas al personal, pistas, hangares, zonas de carga, donde la afluencia es menor pero la distancia a los servicios de emergencia externos puede ser mayor.

Un recinto muy extenso que obliga a multiplicar los puntos de acceso

Un único desfibrilador nunca basta en un aeropuerto, ni siquiera en uno modesto. La distancia entre el lugar de una parada cardiaca y el aparato más cercano debe ser corta, del orden de unas decenas de segundos a pie, lo que obliga a repartir los DEA por cada zona funcional de la terminal en lugar de concentrarlos cerca de la entrada principal.

Las zonas prioritarias son los vestíbulos de facturación, los controles de seguridad donde las colas a veces se alargan, las salas de embarque, las zonas de restauración y los espacios comunes cercanos a las cintas de equipaje. Las terminales con varios niveles o edificios satélite deben repetir esta cobertura en cada nivel, sin depender de un ascensor o una escalera mecánica para llegar al aparato.

El material y su instalación en un entorno exigente

Un armario de pared, climatizado o ventilado según la exposición del sitio, protege el aparato del paso intenso de personas y del control visual constante propio de estos lugares. En zonas expuestas a la intemperie, puertas de embarque exteriores, aparcamientos, conviene un armario exterior estanco antes que un modelo pensado solo para interior.

Un aeropuerto que renueva regularmente su parque de aparatos o equipa una nueva terminal puede elegir entre la compra, con una garantía de 5 años y entrega en 2 a 5 días laborables tras un presupuesto emitido en 24 horas, y el alquiler, disponible desde 50 euros sin IVA al mes con el mantenimiento incluido, que simplifica el seguimiento de un parque repartido entre varios sitios.

Señalización y visibilidad en un entorno multilingüe

La señalización debe respetar los modelos fijados por la orden francesa (arrêté) del 29 de noviembre de 2018, visible desde los ejes de circulación principales. En un aeropuerto, la clientela internacional hace especialmente útil el pictograma normalizado: se entiende sin traducción, a diferencia de un texto que debería estar disponible en varios idiomas para seguir siendo eficaz.

Una señalización direccional complementaria desde las zonas más concurridas, mostradores de facturación, puertas de embarque, zonas comerciales, ayuda a viajeros y personal a localizar el aparato más cercano sin dudar. Registrar cada aparato en GéoDAE, el directorio nacional francés de desfibriladores, permite además que los servicios de emergencia conozcan de antemano la distribución exacta del recinto.

Personal formado y coordinación con los servicios de seguridad

En Francia, cualquier persona puede utilizar un desfibrilador externo automático sin formación previa, ya que el aparato guía cada paso mediante instrucciones de voz. En un aeropuerto, el personal en contacto con el público, agentes de tierra, personal de seguridad, empleados de restauración y comercios, se beneficia sin embargo de una formación en primeros auxilios para actuar sin demora durante los primeros minutos, decisivos.

La coordinación con el puesto central de seguridad es un punto clave: suele ser el primero en recibir la alerta y puede guiar por radio a un testigo hasta el aparato más cercano. Un simulacro periódico con personal de seguridad y de las aerolíneas permite comprobar que cada uno sabe dónde está el desfibrilador de su zona.

Mantenimiento de un parque de aparatos repartido en un recinto amplio

El mantenimiento de cada desfibrilador sigue siendo responsabilidad del operador, conforme al artículo R. 5212-25 del código francés de salud pública (code de la santé publique). En un aeropuerto, esta obligación afecta a un número a menudo elevado de aparatos, lo que justifica un registro de seguimiento centralizado que recoja la ubicación, la fecha del último control y el estado de los consumibles de cada unidad.

Los electrodos se renuevan cada 2 a 5 años y las baterías cada 3 a 5 años, con una autoprueba que conviene comprobar regularmente en cada aparato del parque. Un contrato de mantenimiento único que cubra todos los DEA del recinto simplifica este seguimiento y garantiza una intervención rápida cuando un testigo luminoso señala una avería.

Preguntas frecuentes

¿Un aeropuerto está obligado a instalar varios desfibriladores?

La normativa fija un equipamiento mínimo según la categoría del establecimiento, pero una terminal aeroportuaria de la categoría más alta suele ser demasiado extensa para que un único aparato garantice un acceso rápido desde cada zona. En la práctica, los operadores de aeropuertos instalan varias unidades para cubrir vestíbulos, controles y salas de embarque.

¿Hay que equipar también las zonas reservadas al personal, como pistas o hangares?

La obligación legal recae principalmente sobre los espacios abiertos al público. Las zonas técnicas, sin embargo, acogen a equipos que a veces trabajan lejos de un socorro externo rápido, lo que justifica instalar también allí desfibriladores por precaución, aunque no exista una obligación estricta para estos espacios reservados.

¿Cómo puede un viajero que no habla francés localizar un desfibrilador en un aeropuerto?

La señalización conforme a la orden del 29 de noviembre de 2018 se basa en un pictograma normalizado, reconocible sin traducción. Complementada con una señalización direccional desde los ejes de circulación principales, resulta comprensible también para una clientela internacional que no necesariamente lee francés ni inglés.

¿Quién es responsable del mantenimiento de los desfibriladores en un aeropuerto?

El operador del recinto sigue siendo responsable del buen funcionamiento de cada aparato, conforme al artículo R. 5212-25 del código francés de salud pública. En un aeropuerto, esta responsabilidad afecta a un parque extenso, lo que hace útil un registro centralizado y un contrato de mantenimiento que cubra todas las unidades instaladas.

¿Debe el personal del aeropuerto estar formado para usar el desfibrilador?

No se exige legalmente ninguna formación para utilizar un desfibrilador externo automático, ya que el aparato guía al usuario mediante instrucciones de voz. Aun así, se recomienda una formación en primeros auxilios para el personal en contacto con el público, de modo que pueda reaccionar sin demora e iniciar el masaje cardiaco mientras espera el aparato.

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