Desfibrilador utilizado: el protocolo tras una intervención
Redactado por Cyrille GAGNAIRE, France Défibrillateur. Publicado el 10 de agosto de 2026.

Aplicar una descarga o iniciar el análisis del ritmo cardiaco es solo el primer paso de una intervención. Una vez que los servicios de emergencia se han marchado con el paciente, el responsable del lugar debe dejar el desfibrilador externo automático (DEA) listo para funcionar: sustituir consumibles, recuperar datos, actualizar el registro. Estos gestos, a menudo olvidados en el momento de urgencia, determinan si el equipo estará disponible para la próxima emergencia.
Mantener la alerta y dejar el equipo en funcionamiento
Una vez aplicada la descarga o finalizado el análisis, el desfibrilador externo automático sigue guiando las maniobras de reanimación hasta la llegada de los servicios de emergencia. No debe apagarse ni deben retirarse los electrodos antes de que el equipo médico se haga cargo del paciente. La llamada de emergencia permanece activa durante toda la intervención, con actualizaciones periódicas sobre el estado de la víctima transmitidas al centro coordinador.
La persona que dio la alerta comunica al equipo de emergencia, al llegar, la información útil: hora aproximada de la parada cardiaca, número de descargas aplicadas, duración del masaje cardiaco realizado antes de su llegada. Estos datos orientan la atención hospitalaria posterior y quedan registrados por el equipo médico.
En los minutos siguientes, el papel de los testigos no termina con la entrega del paciente. Conviene permanecer disponible para el equipo médico por si necesita un último dato adicional, antes de ocuparse de dejar el material listo de nuevo.
Recuperar los datos de la intervención
La mayoría de los desfibriladores registran la intervención en una tarjeta de memoria o un chip interno: ritmo cardiaco analizado, descargas aplicadas, duración de las compresiones torácicas. Estos datos forman parte del seguimiento médico del paciente y deben entregarse al equipo sanitario o conservarse por el responsable del equipo según las indicaciones del fabricante.
Algunos modelos permiten exportar directamente el historial a un ordenador o a una aplicación específica. Este paso nunca debe retrasar la atención a la víctima: se realiza después, una vez que los servicios de emergencia se han marchado.

Sustituir los consumibles utilizados
Los electrodos son de un solo uso: deben sustituirse tras cada intervención, aunque su fecha de caducidad no se haya alcanzado. La batería, exigida durante el análisis y la descarga, merece una comprobación inmediata de su nivel de carga, e incluso su sustitución si se aproxima al final de su vida útil, generalmente entre tres y cinco años según el modelo.
El kit de accesorios que acompaña al equipo, maquinilla, tijeras, guantes, gasas, suele quedar incompleto tras una intervención real. Una revisión sistemática evita que falte algún elemento la próxima vez que se necesite. Guardar un juego de electrodos de repuesto cerca del armario, en lugar de en un cajón alejado, permite sustituirlos al instante sin esperar un nuevo pedido.
| Elemento | Acción tras la utilización |
|---|---|
| Electrodos | Sustitución sistemática, aunque no estén caducados |
| Batería | Comprobación del nivel de carga, sustitución si está cerca del fin de su vida útil |
| Kit de accesorios | Reposición (maquinilla, tijeras, guantes, gasas) |
| Equipo | Autotest y comprobación del indicador antes de la puesta en servicio |
Registrar la intervención en el registro de seguridad
El responsable del lugar anota la fecha, el contexto y el seguimiento de la intervención en el registro de seguridad del desfibrilador, al igual que los controles periódicos y las sustituciones de consumibles. Esta trazabilidad forma parte de las obligaciones de mantenimiento que recaen sobre el responsable del equipo, previstas en el artículo francés R. 5212-25 del Code de la santé publique (Código de salud pública francés).
Si el equipo presentó un comportamiento anómalo durante la intervención, falta de reconocimiento del ritmo, mensaje de error, apagado inesperado, debe informarse rápidamente al proveedor que lo suministró para evaluar la necesidad de una revisión técnica o una sustitución. Conviene comunicar incluso un incidente que parezca menor: un fallo que se repite en varias intervenciones puede revelar un problema más amplio.
Poner de nuevo el desfibrilador en servicio
Antes de volver a colocar el equipo en su armario, hay que asegurarse de que el indicador de estado vuelve a estar en verde y de que el autotest no señala ninguna anomalía. Un desfibrilador sin electrodos repuestos o que se ha dejado descargado ya no está operativo para la próxima emergencia, lo que anula todo el sentido de tenerlo instalado.
El propio armario merece una revisión rápida: cierre correcto, alarma sonora si la tiene, y buena visibilidad de la señalización, que debe permanecer visible desde las zonas de paso del lugar.
Acompañar a los testigos y a quienes prestaron auxilio
Auxiliar a una persona en parada cardiaca deja huella en quienes presencian la situación, estén o no formados en primeros auxilios. Dedicar un momento a hablar con los responsables del lugar, o incluso derivar a un apoyo psicológico, ayuda a que la experiencia no desanime futuras intervenciones.
Recordar que cada minuto ganado antes de la desfibrilación aumenta las posibilidades de supervivencia en aproximadamente un 10 por ciento también ayuda a poner en valor el gesto realizado, sea cual sea el desenlace para la víctima.
Preguntas frecuentes
¿Hay que devolver el desfibrilador al fabricante tras una utilización?
No de forma sistemática. Solo es necesaria una devolución si se constató un fallo de funcionamiento durante la intervención, como una falta de reconocimiento del ritmo o un mensaje de error. En los demás casos, una revisión in situ, un autotest correcto y la sustitución de los electrodos bastan para volver a ponerlo en servicio, siguiendo las indicaciones del proveedor de mantenimiento.
¿Quién debe sustituir los electrodos utilizados?
Esta responsabilidad recae en el responsable del lugar, ya sea propietario o arrendatario del desfibrilador. En caso de alquiler, el contrato de mantenimiento suele incluir la reposición de consumibles tras una intervención real, lo que simplifica la rápida puesta en servicio del equipo y evita al responsable gestionar el stock por su cuenta.
¿Deben conservarse los datos registrados por el equipo?
Son útiles para el seguimiento médico del paciente y el equipo sanitario puede solicitarlos para analizar cómo se desarrolló la intervención. El responsable del equipo los conserva o los transmite según las indicaciones del fabricante, sin obligación de difundirlos más allá del ámbito médico implicado en la intervención.
¿Cuánto tiempo queda el lugar sin un desfibrilador operativo?
Idealmente, nada de tiempo. Sustituir los electrodos y comprobar la batería lleva solo unos minutos si hay consumibles disponibles en el lugar. Por eso resulta útil guardar un juego de electrodos de repuesto cerca del armario, fuera del propio equipo.
¿Qué hacer si el desfibrilador funcionó mal durante la intervención?
Debe comunicarse sin demora al proveedor de mantenimiento o al distribuidor, describiendo con precisión la anomalía observada, y dejar el equipo apartado a la espera de una revisión técnica. Un equipo bajo sospecha no debe volver a ponerse en servicio hasta que se confirme su correcto funcionamiento.
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